Un ambiente virtual
Un ambiente virtual para la interacción entre la familia, la comunidad y el centro de la educación infantil
Miranza Ordoñez Gómez
Angie Daniela Tello Clavijo
Corporación universitaria iberoamericana, licenciatura en educación infantil
Familia, escuela, comunidad y contexto
Adriana Aponte Rivera
11/06/2023
Interacción entre familia y escuela
La actual sociedad, y la educativa en particular, lejos de dar la espalda al valor del conocimiento organizado, tiene como uno de sus fines la formación de sus jóvenes, sin excluir a los mayores, en el desarrollo de un amplio abanico de habilidades, actitudes, aptitudes y destrezas adecuadas para la formación de buenos y competentes ciudadanos. En el caso que nos ocupa, el rol que juegan la escuela y la familia y, situado entre ambas, el niño, sujeto de educación, es clave para el desarrollo dinámico y compartido de una educación de alta calidad humana y cultural. Desde esta dimensión del hecho educativo, las buenas prácticas de orientación han de tener su inicio allí donde el futuro ciudadano nace y recibe los primeros mensajes educativos y procesos de interacción y comunicación compartida, es decir, en el seno de la familia y de la escuela, dentro de un clima de participación, de tolerancia responsable y de una educación en valores
Es cierto que la escuela, en el pasado, se ha manifestado más instructiva que educadora. Es cierto, también, que la familia ha desempeñado roles más educativos que instructivos. Sin embargo, la evolución de ambos pilares institucionales han modificado y enriquecido sus prácticas escolares y familiares. De hecho, las escuelas se autoproclaman como “colegios de educación”, dos conceptos-idea que superan el mero anuncio titular que los distingue de otras instituciones de educación reglada. Efectivamente; la “idea” que da vida al sustantivo colegio solamente se entiende y se práctica desde su significado profundo y actual: trabajar colegiadamente, padres y maestros, desde una única y común idea educativa. En este cometido de colaboración conjunta, la corresponsabilidad realmente compartida entre padres y maestros, maestros y padres, es irrenunciable; de lo contrario, a malas penas podríamos instruir y hasta formar, pero nunca educar. La tarea inmediata, a la luz de lo comentado, ha de consistir, si queremos generar buenas prácticas educativas, en establecer unas vías sólidas de comunicación escuela-familia, y unos cauces idóneos de participación sostenible entre ambos pilares de la educación. En primer lugar, hemos de convenir en que, ciertamente, existen suficientes vías para ir generando una comunicación generosa y fluida entre la escuela y la familia superando el actual grado de “satisfacción” disfrazada, tantas veces criticado por ambas partes.
Interacción entre familia, escuela y comunidad
El mesosistema ha sido siempre considerado de gran influencia por ser el lugar donde se realizan las interacciones de los microsistemas, especialmente el de la familia y el de la escuela, y de otros en los que participan las criaturas: extraescolares, actividades culturales, deportivas, acciones desde el campo de la salud, bienestar social, etc. Este espacio social constituye el marco adecuado para que se den las condiciones favorecedoras de las relaciones y de su calidad.
El espacio social debe verse como una interacción compleja de tres procesos entrelazados: cognitivos, estéticos y morales (Bauman), que es preciso considerar dentro su complejidad para afrontar las diferentes maneras de interacción a fin de lograr un proceso que pueda ser satisfactorio y supere el modelo actual básicamente cognitivo. Por ello, cuando ya existe un cierto espaciamiento cognitivo, se aíslan las situaciones que provocan ansiedad precisamente porque no se dominan las reglas que rigen las conductas y compromisos dentro del espacio ordenado y en algunos casos no quedan claras cuáles de estas reglas deben aplicarse.
https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=217036214003



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